viernes, 27 de febrero de 2026

ANÉCDOTAS CONMOVEDORAS *TORREY* 19-22

  ANÉCDOTAS E ILUSTRACIONES

 POR R. A. TORREY     

NEW YORK CHICAGO TORONTO

LONDON AND EDINBURGH

1907

ANÉCDOTAS CONMOVEDORAS *TORREY* 19-22

PERDONADO POR AMBOS PADRES

Hace unos años, un granjero inglés, William Dorset, predicaba en Londres. Durante su sermón, dijo: «No hay un solo hombre en todo Londres a quien Jesucristo no pueda salvar».

 Al final de la reunión, una misionera londinense se le acercó y le dijo: «Señor Dorset, ¿dijo usted que no había un solo hombre en todo Londres a quien Jesucristo no pueda salvar?».

 «Sí, señora, eso es lo que dije».

«Bueno, hay un hombre aquí en Londres que me gustaría que viera». Dice que no tiene salvación.

"Iré a verlo mañana por la mañana", respondió el Sr. Dorset, "si me llevas con él". Salieron temprano a la mañana siguiente hacia el este de Londres y se detuvieron frente a un alto y miserable edificio de viviendas.

 "Lo encontrará", dijo ella, "en el último piso, en la trastienda. Será mejor que suba solo, ya que hablará con más libertad con usted que si está acompañado".

 El Sr. Dorset comenzó a subir las escaleras. Cada tramo de escaleras parecía más miserable y sucio que el anterior. Por fin llegó al último piso y encontró la puerta colgando de una bisagra, que empujó como pudo. No había ninguna ventana en la habitación, pero cuando su vista se acostumbró a la oscuridad, en un rincón vio a un joven tendido sobre un montón de paja sucia. Caminó sigilosamente por el suelo, se inclinó sobre el joven y le dijo: "Amigo mío".

El joven levantó la vista sobresaltado y dijo: «Se equivoca, señor. No soy su amigo; usted no es mi amigo. No tengo ningún amigo en el mundo».

 «Sí, lo tiene», dijo el Sr. Dorset. «Soy su amigo, y lo que es mejor, Jesucristo también es su amigo».

 «No», respondió, «Jesucristo no es amigo mío. He desobedecido sus leyes. Lo he pisoteado toda mi vida, y él no es amigo mío»

. «Sí, lo es», insistió el Sr. Dorset, y se sentó a su lado. La Biblia demostró que Jesucristo era el amigo de los pecadores y su amigo. El joven escuchó la historia del amor redentor y finalmente puso su confianza en Jesucristo y encontró el perdón.

 Entonces se volvió hacia el Sr. Dorset y dijo: «Mi Padre Celestial me ha perdonado». Podría morir feliz si supiera que mi padre terrenal también me ha perdonado.

 "Iré a verlo", dijo el Sr. Dorset.

"No, no quiero que hagas eso. Solo te sentirías insultado. Mi padre no permite que mi nombre se mencione en su presencia. Lo ha borrado del registro familiar. No ha permitido que se mencione mi nombre en su presencia durante dos años".

"Iré a verlo de todos modos", dijo el Sr. Dorset.

 Obtuvo su dirección y se apresuró al West End de Londres, donde vivía su padre. Era una hermosa mansión. Un sirviente con librea lo recibió en la puerta y lo condujo a la sala de recepción.

El padre, un caballero inglés de aspecto apuesto, entró pronto en la habitación y extendió la mano cordialmente hacia el Sr. Dorset.

«He venido a hablarle de su hijo Joseph», dijo el Sr. Dorset.

 El padre bajó la mano como si le hubieran disparado. «No tengo ningún hijo Joseph», dijo. «No permito que se mencione el nombre de ese joven en mi presencia. He hecho que lo eliminen del registro familiar. Simplemente quiero decirle que si ha tenido algo que ver con ese joven, le están engañando. Buenos días».

 Giró sobre sus talones y comenzó a salir de la habitación. Cuando estaba a punto de cruzar el umbral, el Sr. Dorset dijo con voz suave: «Bueno, es su hijo de todos modos, pero no tardará mucho».

 El padre se giró rápidamente y preguntó: «¿Se está muriendo Joseph?».

 «Sí, se está muriendo. No he venido a pedirle que haga nada por él». Ni siquiera te pido que pagues los gastos de su funeral. Yo lo haré con gusto; pero su Padre Celestial lo ha perdonado y dice que podría morir feliz si su padre terrenal también lo perdonara.

 "¿Perdónarlo?", dijo el padre, "lo habría perdonado hace mucho tiempo si tan solo me lo hubiera pedido. Llévame con él."

El caballero pidió su carruaje y se apresuraron a bajar al miserable edificio de viviendas en el East End de Londres.

Subieron apresuradamente las escaleras y llegaron a la oscura habitación donde el hijo yacía moribundo.

 Al entrar el padre, el hijo levantó la vista y dijo: «Padre, mi Padre Celestial me ha perdonado. Podría morir feliz si tú también me perdonaras».

«Perdóname», exclamó el padre mientras cruzaba apresuradamente la habitación. «Te habría perdonado hace mucho tiempo si tan solo me lo hubieras pedido».

 El muchacho estaba demasiado enfermo para ser movido, así que el caballero se desplomó en el suelo a su lado y tomó la cabeza de su hijo sobre su hombro. Murió feliz, sabiendo que su Padre Celestial lo había perdonado y que su padre terrenal también lo había perdonado.

Dios está listo para perdonar a cualquier pecador, incluso al más vil y desesperanzado, que confíe en Él

miércoles, 25 de febrero de 2026

CUCHECOS Y JICAQUES-PALABRAS DE ANTAÑO

 Jueves, 8 de septiembre de 2016

CUCHECOS Y JICAQUES-PALABRAS DE ANTAÑO-HUEHUETENANGO

Mas de alguna vez escuché decir a mi abuela materna  Luisa Palacios Samayoa  las siguientes palabras:
Entrañudos :  cuando de niños  entre hermanos o primos nos peleabamos en los juegos ..
Cuchecos:    Por traviesos
"Juicio,Juicio" :  Para que las discuciones infantiles no pasasen a más
Mi tio abuelo materno Augusto Palacios Samayoa decía a veces 
 jicaque:  a una persona intolerable
Maria Luisa , Alberto, Sofia, Sabina, Rosa y Augusto Palacios Samayoa fueron hijos de Francisco Palacios Samayoa y de Coronada Samayoa López
Francisco Palacios Samayoa fue hijo de  Matias Palacios Zosa y de Julia Samayoa Morales
Matias Palacios Zosa fue hijo de Guadalupe Palacios  López y de Michaela Zosa Gutierrez
Guadalupe Palacios Lopez fue hijo de Ramón Palacios y de Maria Mathias López y de los Rios. Ramón Palacios y 2 hermanos suyos, los 3 con tierras propias y ganado según censo colonial ,  fueron los primeros iniciadores del apellido Palacios en la entonces Villa de Gueguetenango.De aquí se propagaría el apellido Palacios muchos años después a algunos municipios de Huehuetenango y de partes del Quiché.  María Mathias Lopez y de los Rios (0campo) pertenecía a famila criolla española asentada en la Villa de Gueguetenango.
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  Francisco Palacios Samayoa. (Mi Bisabuelo)
   Nació el 7 de Octubre de 1885. Hijo de Matías Palacios Sosa y de Julia Samayoa. Tuvo muchos hermanos, de los cuales no recordamos sus nombres según nuestras investigaciones, mas dejaremos anotado el de Eugenio y Andrés Palacios. Sus abuelos paternos  se llamaban  Guadalupe Palacios y Bernabela  Sosa o Soza. (Así aparece escrito en un documento antiguo) Y habían nacido en la época en que los españoles aun dominaban estas tierras

    Mi bisabuelo Francisco provenía de una familia de criollos terratenientes medianos, de forma que había heredado  grandes terrenos cerca del camino real (antigua salida) que conducía a la ciudad capital. También poseía terrenos en  San Lorenzo, La Estancia (cerca del anterior), Ojechejel, Las vegas y cambote. Sin contar otras propiedades, y sin nombrar las herencias de sus hermanos, tíos y primos. De sus ancestros también heredo telares del tipo introducido por los españoles. Dedicándose a fabricar colchas y manteles de mesa, que luego se dedicaba a vender en los pueblos de Huehuetenango y en el lado mexicano. Esta actividad  fue tan   rentable para él y su familia, que cuentan  que organizaban grandes fiestas, igualmente  ellos iban a la vanguardia de la compra de novedades, tales como los voluminosos radios de transistores en la época en que fueron inventados, y de otras cosas.
   La familia de mi bisabuelo criaba  ganado, de donde  ellos tomaban una yunta de bueyes para el arado de reja, y así cultivar sus terrenos.
   Los  hijos  e hijas de don Francisco  Palacios fueron: Luisa, Sofía, Sabina, Rosa, Augusto; todos fallecidos; y Alberto que aún vive.
   Varias anécdotas se contaban de don Francisco. Una que contaba a  todos los vecinos que él había heredado de sus ancestros una estatuilla que representaba a la reina Isabel de España. Esto motivo a los ladrones para asaltarlo en busca de la famosa estatua.  Contaban  también que había enterrado ­__en un lugar que solo él sabía__ un tesoro de monedas de plata del tipo colonial.
   De don Guadalupe Palacios, y de sus hijos, especialmente don Matías, descienden muchos huehuetecos que llevan el apellido Palacios. Los varones de esta familia gustaban de vestirse muy elegantes. Con trajes elaborados con casimires importados.
    Mi bisabuela Coronada Samayoa López tuvo por hermanos a: Eugenio. Catalina, Otilia, Margarita. Valentina, Clemencia, Matea, Marcelino (tío gato). Los hermanos Samayoa Palacios eran de físico rubio y ojos verdes.  Doña coronada  era prima de los hermanos Felisa y Marcelo Hernández López;  siendo  nietos de don José María López Herrera y de doña Norberta Castillo Rubio. El apellido Rubio de esta familia provenían de una familia criolla que poseían  tierras en Momostenango.
Expresiones peculiares  de la Familia Palacios Samayoa.
 Luisa de Jesús Palacios  usaba la palabra “Soponcio” (fam. Desmayo. Diccionario de la lengua española. Se emplea todavía en  Caracas, Venezuela)
 Augusto Palacios nombraba. “Tudesco”, “Cárcola”, “Lanzadera”, “Urdimbre”, “Canilla”, “Jicaque”.
Explicaremos estas palabras a continuación.
Tudesco. Nombre que daban los castellanos a los alemanes en época del Emperador Carlos V.     Cárcola. Pedal de los telares.     Lanzadera. f. Instrumento en forma de barquichuelo, con una canilla dentro, que usan los tejedores para tramar.    Urdimbre.  Conjunto de hilos que se colocan en el telar paralelamente unos a otros para formar una tela.     Canilla. Carrete metálico en que se devana la seda o el hilo, y que  va dentro de la lanzadera en las maquinas de tejer o coser.     Diccionario de la lengua española.     Jicaque.   Tribu indígena con gran resistencia al dominio español.
 

TESORO DE MONEDAS ESPAÑOLAS

 Domingo, 25 de septiembre de 2016

TESORO DE MONEDAS ESPAÑOLAS-Huehuetenango

En mi niñez esuchaba contar de algunos albañiles que trabajando en casas antiguas de la ciudad  de Huehuetenango habían encontrado enterradas en las paredes monedas de oro y de plata de tiempo de los españoles o después de esa época.
Hace más de un año platiqué con una señora que me mostró  unas monedas para saber si eran de plata. tenía en su poder en ese momento unas  30 monedas méxicanas del año 1843 o 1845, igualmente me mostró de 2 a 4  monedas españolas del año 1806-1821.
Platicando brevemente y por supuesto con la debida prudencia tanto de parte de ella como mía supe algo de donde procedían dichan monedas.

Teniendo necesidad de construir un drenaje que conectara con su vivienda, fue a pagar ese servicio a la Municipalidad.luego un tractorista fue a excavarle una zanja en su terreno.. El primer día o el segundo de trabajo la señora salió al atardecer a examinar el trabajo, ocupada esta en esto cuándo vió  entre la tierra excavada aparecían semienterradas 2 0 3 monedas grandes. Al recogerlas  se dió cuenta que había más y más en los alrededores. . Esa tarde recogíó como 50 monedas mexicanas de 1 onza de peso cada una. . Además recogió entre la tierra suelta más de 30 monedas españolas de plata  de los años 1806 y  1821. también de  1 onza de peso cada una. y pudo ver que había muchas mas en toda la tierra.

Parece ser que el tractorista ya había terminado la excavación de la zanja para los drenajes, lo cuál no impidio que regresara al otro día tan solamente para ir a recoger más monedas. La señora al ver que estaba dentro de su terreno le ´preguntó que estaba haciendo allí. El tractorista le contestó qué "recogiendo monedas". La señora a su vez le dijo más o menos: __Usted recogió ayer  muchas monedas y no me avisó de ello. conformese con ellas, y salga de mi propiedad...-"

Según me contó la ahora dueña de esa monedas,que ya tenía un comprador que a su vez las iría a vender a México donde las pagarían muy bien.

Por razones más que obvias no le pregunté donde vivía, cuál era su nombre. etc.  solamente me contó que las había encontrado en lo que ahora es un lugar principal de la entrada de la ciudad de Huehuetenango. 
¿Quién enterraria ese tesoro de monedas?. Por lo que sé de historia huehueteca s habitaron mayormente allí  familias de apellido Samayoa, López, Castillo, Palacios... y probablemente el antiguo dueño las enterró  del año 1846 en adelante.

INSCRIPCIONES CHINAS Y HEBREAS - GRUTA EN COLOMBIA

 Martes, 5 de julio de 2016

INSCRIPCIONES CHINAS Y HEBREAS - GRUTA EN COLOMBIA. - BOGOTA (UP)

JUDIOS EN AMERICA

Por PABLO SCHVARTZMAN 

Instituto

Amigos del Libro Argentino

Buenos Aires - 1963

UNA NOTICIA RECIENTE  .Mucho de lo que hasta aquí se ha dicho podrá parecer, fuera de algunas opiniones indiscutiblemente auto- rizadas, muy de acuerdo con la mentalidad de gentes de otras épocas y quizá explicables por el escaso desarrollo de las ciencias etnológicas y antropológicas de siglos pasados. Pero dejando aparte viejas leyendas y tradiciones y el testimonio de relatos y documentos más o menos antiguos, se puede reproducir una noticia de nuestros días, en este caso un despacho telegráfico procedente de Bogotá, Colombia,

publicado por el diario "La Prensa" de Buenos Aires en su edición del lunes 30 de Mayo de 1960. Dice así: FUERON HALLADAS INSCRIPCIONES CHINAS Y HEBREAS EN UNA GRUTA EN COLOMBIA. Por GERMAN ESPINOSA BOGOTA (UP) El hallazgo de inscripciones chinas y hebreas en una gruta de la sierra de La Macarena, situada al sudeste de la capital colombiana, ha hecho pensar a eminentes antropólogos del país, no sólo que esas civilizaciones pudieron explorar América siglos antes de que su territorio fuera pisado por Cristóbal Colón o los vikingos del norte de Europa, sino que las famosas minas del rey Salomón estuvieron situadas en algún lugar de la Amazonia.

Una comisión del instituto Colombiano de Antropología, que realizó recientes investigaciones en La Macarena, hizo la sensacional revelación. La Macarena ha sido clasificada por geólogos, botánicos y zoólogos del mundo entero como una región cuya fauna, flora y minerales pertenecen a ciclos diferentes al que actualmente atraviesa el planeta. Esa región sin embargo, no ha sido explorada del todo hasta nuestros días. 

  CARACTERISTICAS DEL NOTABLE DESCUBRIMIENTO

El hallazgo consistió exactamente en una serie de caracteres chinos, entre ellos el signo "tien" que significa "paraíso", y otra de letras hebreas, que conforman entre todas la palabra "violencia". Según el informe de la Comisión, en el techo y paredes de la gruta hay también profusión de figuras "antropomorfas, zoomorfas y símbolos", unas de color rojo, otras amarillas y algunas negras, hechas al parecer con brea. En los pisos, ocultos por amplias grie-

tas, se hallan fragmentos de cerámica "con decoración en relieve", fabricadas con resinas.

La posibilidad de que los indígenas americanos tuvieran un antepasado blanco había sido descartada inicialmente por los antropólogos. Lo que no significa que hombres de ciencia, como los europeos Thor Heyerdahl y Jean Poirier, hayan dejado de insistir sobre ella.

Algunos cronistas señalan curiosamente, como probable indicio de un origen hebreo de esos indígenas, el hecho de que ciertas tribus amazónicas del Brasil y Colombia practiquen la circuncisión, rito eminentemente judío. Otros habían hecho notar la afinidad de algunas lenguas primitivas americanas con el lenguaje hebraico.

Para esos cronistas, la tesis más aceptable sería la de que los fenicios, cuyo activo comercio los condujo a las más apartadas regiones del globo, llegaron a estas tierras muchos años antes de la era cristiana y legaron en parte a los nativos su idioma y sus costumbres. Los fenicios eran de raza hebrea.

LAS ESCRITURAS SERIAN DEL SIGLO II

ANTES DE CRISTO

A propósito de esto, se han traído a colación testimonios escritos de notables de la antigüedad, como Aristóteles, Esdras y Montanus, según los cuales los fenicios "navegaron al occidente hasta encontrar nuevas tierras". El célebre Humboldt sostuvo en 1802 que "las tradiciones de los hebreos se encuentran en los pueblos de América". De todos ellos, el más curioso es el de Onfroy de Thoron, quien en un libro titulado "Viajes de las flotas de Salomón a América", emplea inusitada erudición para demostrar que el País de Ophir estuvo localizado en el Alto Amazonas, concretamente en el río Caquetá o Japurá, no lejos de la sierra de La Macarena. En Ophir, según la leyenda, tenía Salomón sus famosas minas.

De acuerdo con las características especiales de los signos hallados en la sierra, los expertos del instituto antropológico han calculado que ellos pueden haber sido escritos entre los años 183, antes de Cristo, y 200 de la era cristiana.

Tanto esos signos como las figuras y las cerámicas halladas en la gruta, serán objeto de un minucioso estudio por parte de especialistas en los diferentes ramos. Su fallo pudiera perfectamente arrojar luz sobre el enigma del hombre americano acerca de cuya procedencia se han edificado tantas teorías".

EPILOGO

Más fuerte que el anhelo de cultura histórica, el celo religioso de algunos de los clérigos que acompañaban a los conquistadores envió a la hoguera importantes documentos indígenas, códices antiquísimos, remotas tradiciones escritas, que de haber sido posible estudiar debida-

mente en la época actual habrían podido indudablemente arrojar mucha luz sobre aspectos apenas entrevistos de la "historia prehistórica" de los pueblos americanos.

"Bien es verdad que en esa lucha, primero aguda y después sorda, entre vencedores y vencidos — dice el Dr. Eduardo Alfonso — se agotaron todos los recursos que es capaz de inspirar el espíritu de hostilidad."

El padre Landa, gran historiador y Obispo de Yucatán, nos dice refiriéndose a los Códices Mayas: "Hallárnosles de libros de estas sus letras; y porque no tenían cosa en que no hubiese superstición y falsedades del demonio, se ios quemamos todos, lo cual a maravilla sentían y les daba pena".

¿Qué concepto tendría el padre Landa — nos preguntamos con el Dr. Alfonso — sobre teoría del conocimiento? " Se ha visto por los códices que han sobrevivido a los autos de fe del clero español — y éstas son también palabras del Dr. Eduardo Alfonso — que los mayas sabían

más de astronomía que los europeos de su tiempo, y que en finuras mitológicas no tenían nada que envidiar a las religiones más perfectas del Viejo Continente".

Podríamos muy bien trazar un paralelo entre estas dos situaciones similares: la presencia de israelitas en la América colonial y su activa participación en todos los órdenes de la vida, incluso en las luchas por la independencia de las actuales repúblicas, y la presencia judía en

la América prehispánica. Como en el caso de la posible presencia hebrea en la América precolombiana, al terminar la Inquisición en el Nuevo Mundo su nefasta obra, sólo vestigios quedaban de los criptojudíos. Perseguidos, torturados, diezmados con feroz ensañamiento, se fue operando el alejamiento inevitable de las fuentes judías y terminaron por ser absor-

bidos por la población general.

Algunos siguen todavía practicando ritos originariamente judíos: encienden velas los viernes, conservan en su poder "taletim" ( 18 ), candelabros, libros y objetos religiosos judíos, en algunos casos practican incluso la cir-cuncisión, pero la gran mayoría prefiere ocultar o ignorar

su alcurnia hebrea.

18 "Taled", "talet" o "talit", "taletim" en plural, es el manto de oraciones que usan los judíos en los servicios religiosos.

Su cantidad testimonia la existencia pasada de muchos millares de hebreos, especialmente españoles y portugueses, que a la par de sus connacionales no judíos y "contra todos los vientos" — como dice Pablo Link ( 19 ) — echaron los cimientos de las repúblicas americanas.

Quizá en un futuro no lejano, por el descubrimiento de nuevos documentos ocultos o desconocidos hasta el presente, por el encuentro de nuevas claves para la interpretación de antiguos jeroglíficos, por el estudio de regiones todavía inexploradas — de la que hay tantas aún y tan tremendamente extensas en el continente americano — pueda tenerse no sólo la presunción sino la absoluta certeza de esa presencia judía en la América precolombina, cuyas

teorías atraen, envuelven y apasionan a los espíritus curiosos.

TORREY Y ALEXANDER -GENERALES DE DIOS * MACLEAN* 11-13

 TORREY Y ALEXANDER

 LA HISTORIA DE SUS VIDAS

J. KENNEDY MACLEAN

LONDRES

1905

TORREY Y ALEXANDER -GENERALES DE DIOS * MACLEAN* 11-13

De esta manera se evitó un desastre.

 Cuando la gran crisis financiera de 1857 arruinó tanto a Estados Unidos, el Sr. Torrey sufrió la crisis general, mientras que su hijo Reuben tenía solo un año.

 Pero no era un hombre que se hundiera fácilmente. Su fortuna se había esfumado; él mismo era tan fuerte y decidido como siempre. No era un espíritu que el desastre pudiera abrumar fácilmente.

Sabía aprovechar las circunstancias. Inmediatamente, el banquero arruinado se puso a trabajar en una nueva dirección y estableció un gran negocio como fabricante. El éxito coronó sus esfuerzos.

 Pronto fue más rico que nunca, y con la riqueza llegó la influencia. Interesado en la política, se convirtió en uno de los principales miembros del Partido Demócrata en Brooklyn y fue recaudador de Hacienda en la ciudad. El honor municipal —se le ofreció la nominación al cargo de alcalde de Brooklyn— se interpuso en su camino, pero su ajetreada vida, entonces en su apogeo, estaba tan llena de deberes y responsabilidades como el Sr. Torrey podía asumir, y se negó a cargar con las preocupaciones y ansiedades que habrían implicado un puesto de tal importancia. La familia estaba compuesta por cinco miembros: tres hijos y dos hijas.

 Los padres del Dr. Torrey eran religiosos. Su padre era congregacionalista y su madre presbiteriana. La influencia de esta última en su vida ha sido mayor de lo que se puede calcular. Era una mujer que creía en la oración y practicaba sus creencias. Como pronto veremos, sus constantes oraciones fueron en gran medida responsables de la conversión de su hijo. Como tantas mujeres estadounidenses, la Sra. Torrey tenía un don especial para escribir cartas; le gustaba leer, y este gusto por la literatura lo transmitió a su familia.

Era su gran deseo que su hijo Rubén se dedicara al ministerio cristiano, y en su influencia mundial hoy vemos la notable respuesta a las horas de oración e intercesión de la madre por su hijo.

 No vivió para ver a su hijo hacerse famoso, pero la fe puede ver a lo lejos, y ¿quién puede predecir qué visiones pudo haber tenido de las maravillosas maneras en que Dios lo usaría?

 La infancia del famoso predicador transcurrió en la ciudad, pero gran parte de su vida después de los diez años transcurrió en una encantadora casa de campo a 560 kilómetros de Brooklyn. Alrededor de esta hermosa y antigua casa —él mismo la ha descrito como «un hogar precioso, una mansión grande y espaciosa, con espléndidos parques, jardines, establos, caballos, cocheros, lacayos y todo tipo de cosas»— había más de 200 acres de terreno, y allí, en este entorno idílico, los niños disfrutaban de total libertad, y con la equitación, la natación y otros deportes, desarrollaban cuerpos fuertes y robustos.

ANÉCDOTAS E ILUSTRACIONES *TORREY* 13-16

 ANÉCDOTAS E ILUSTRACIONES

 POR R. A. TORREY     

NEW YORK CHICAGO TORONTO

LONDON AND EDINBURGH

1907

ANÉCDOTAS E ILUSTRACIONES *TORREY* 13-16

¿CREE USTED EN ESO, SEÑOR?

Una noche, mientras hablaba en un salón en la planta baja de la Avenida Washington, entró tambaleándose en la habitación un hombre , bajo los efectos del alcohol.

Había sido una figura prominente en su ciudad natal, jefe de correos, pero había decaído por la bebida. Se había mudado a Minneapolis.

 Durante un tiempo sirvió cerveza en uno de los bares más bajos de la ciudad, pero después se volvió demasiado bajo incluso para eso y lo echaron a la calle. Esa noche, todo lo que tenía en el mundo, menos una pequeña moneda, se había ido.

Al entrar en el salón, que por error había confundido con una cantina, llevaba el sombrero puesto, un cigarro en la boca y comenzó a tambalearse por el pasillo.

 Una señora junto a la puerta se le acercó y amablemente le pidió que se quitara el sombrero y le diera su cigarro. Luego lo acompañó por el pasillo hasta un asiento cerca del frente.

 Justo cuando tomaba asiento, un hombre que anteriormente había estado sumido en la más profunda degradación estaba dando su testimonio del poder salvador de Cristo. El borracho me miró con lascivia mientras el otro hombre daba su testimonio y dijo con un hipo: "¿Cree usted eso, señor?". "Sí, señor", respondí, "sé que esa historia es cierta. Conozco a este hombre, y es más, el mismo Jesús que lo salvó puede salvarlo a usted". Entonces, cuando el otro hombre terminó su testimonio, me volví hacia él y le dije: "Joe, lleva a este hombre a mi oficina y habla con él". Lo llevó a mi oficina, habló con él y lo mantuvo allí hasta que terminó la reunión.

Luego salí y lo encontré parcialmente sobrio y pude guiarlo hacia Cristo. Se fue esa noche con el conocimiento de sus pecados perdonados. Lo llevaron a una pensión barata donde pasó la noche.

Al día siguiente encontró trabajo, un trabajo muy humilde, pero suficiente para pagar su alojamiento y comida.

 Al poco tiempo encontró un puesto mejor, y pronto uno aún mejor. Entró a trabajar en uno de los grandes ferrocarriles que llegaban a Minneapolis. Pronto se ganó la confianza de sus empleadores. Empezaba a pensar en ir a Chicago para prepararse para la obra cristiana cuando su salud se quebró. La compañía que lo empleaba fue muy amable con él y lo envió al suroeste con la esperanza de que recuperara la salud, pero su salud se deterioró gradualmente y a los pocos meses murió de tuberculosis.

 A su muerte, su madre, que se había reunido con él, me envió una carta contándome sus últimos días, días de triunfo, y también me envió la última foto que se había tomado.

Durante años, esa foto estuvo en mi repisa con su historia escrita en el reverso.

 Al mirar su rostro, uno nunca habría pensado que era el rostro de un hombre sumido en la más profunda degradación. Era un rostro franco, abierto, afable y verdaderamente cristiano. Pero el mismo Señor y Salvador Jesucristo que transformó la vida de este hombre puede transformar la tuya.

ANÉCDOTAS E ILUSTRACIONES *TORREY* 12

 ANÉCDOTAS E ILUSTRACIONES

 POR R. A. TORREY     

NEW YORK CHICAGO TORONTO

LONDON AND EDINBURGH

1907

ANÉCDOTAS E ILUSTRACIONES *TORREY* 12-13

SALVO A LOS NOVENTA Y DOS

Cuando estuvimos en Warrnambool, Australia, durante dos o tres noches consecutivas, noté a un anciano sentado en los asientos delanteros, absorbiendo cada palabra que decía. Después supe que tenía noventa y dos años.

 Una noche, después de haber venido dos o tres veces, cuando le hice la invitación, este anciano se puso de pie y confesó haber aceptado a Cristo. Fue un caso muy claro de conversión.

 Dijo: «Nunca he asistido a una reunión religiosa desde que tenía diez años, hasta que comenzaron estas reuniones, pero he sido guiado a verme como pecador y a aceptar a Jesucristo como mi Salvador».

Era un converso muy feliz. Venía todos los días y siempre que podía traía a otros, y siempre estaba dispuesto a dar testimonio de la gracia salvadora de Dios.

Nos llenó de alegría pensar cómo este anciano fue rescatado del fuego en el último momento, pero cuánto más significó para el reino cuando algunos niños de Warrnambool, a la edad de ocho o nueve años, aceptaron a Jesucristo como su Salvador.

 Este anciano fue un alma salvada, "salvado como por fuego", pero con poco trabajo realizado para el Maestro. El niño de ocho años que se convirtió fue un alma salvada, más cincuenta, sesenta, setenta u ochenta años de servicio.

ESQUEMAS DE CREACIÓN. ELISHA NOYCE. 1-2

  ESQUEMAS DE CREACIÓN .   ELISHA NOYCE .   AUTORA DE «EL LIBRO DE INFORMACIÓN INDUSTRIAL PARA NIÑOS». ILUSTRADO CON CUATROCIENT...